miércoles, 24 de abril de 2013

La fantasía de Enza

Mis manos se mezclan con sus manos, los dedos se intercalan sin saber de sus dueños y dos puños de cuatro sobre las sábanas de seda. Se ahogan los gemidos dentro de las bocas, suspiros profundos marcan lo que no se dice y los latidos de ambos pechos se lamen, se abrazan. Los sexos se invaden, se aprisionan, se retienen, se friccionan, se empapan, se queman, y, en los vaivenes desesperados de las caderas, los chasquidos húmedos, el olor a sexo, la cercanía de la cima del éxtasis supremo.
[The Crow “Derrames de Silencio]