Unos largos cabellos oscuros, casi rojos donde el reflejo del fuego jugaba con ellos, la piel pálida de una fina clavícula, la larga espalda sinuosa, el asomo de unas caderas redondeadas... Sentía una boca fresca en su abdomen, diminutos besos como aleteos subiendo hacia su pecho. Unas manos suaves acariciaban sus costados descubiertos. Un sexo húmedo, caliente, frotándose contra su pierna.
[Egraine “Pasión Oscura”]