Sintió el roce leve, rugoso, de un pezón sobre sus labios. Instintivamente saco su lengua para lamerlo. Un leve gemido resonó en sus oídos. La oscuridad, ahora impenetrable, agudizó el resto de sus sentidos. Podía oler el perfume de la mujer, mezclado con el aroma de su sexo. En la boca, el pezón, empezó a erguirse, tierno y duro a la vez. Rugoso y firme, Su sabor tibio, a piel de mujer, a perfumado jabón de baño le inundó la boca.
[Egraine “Pasión Oscura”]